
Va de acertar una imagen que sera de película, serie de tv, etc... ademas de identificar por un trozo de imagen una obra de arte y para rematar adivinar de donde he sacado un trozo de texto que pondré para vuestro deleite. O sea tres concursos en uno.
Y lo mas importante es que para los que no obtengan en el simple hecho de participar una motivación, os digo que va haber premio, esta por decidir pero ya os haré saber de que se trata. Bueno pues vamos al lío.
1 Ni que decir tiene que esto para empezar es un regalito, no chupado pero casi.....Bueno me tenéis que decir titulo y director de este film (3 ptos) y si ya me situáis la escena os llevareis un extra (1pto).
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3 Bueno, bueno no me gusta de primeras suspender a nadie así pues decidme de que libro he sacado el texto (2ptos), de quien es la obra (1pto) y situad la escena (1pto)."....Sois poco inteligente, jovenzuelo. Pueden decirse muchas más cosas sobre mi nariz variando el tono. Por ejemplo, agresivo: «Si tuviese una nariz semejante, caballero, me la cortaría al momento»; amigable; « ¿Cómo bebéis; metiendo la nariz en la taza o con la ayuda de un embudo?»; descriptivo; « ¡Es una roca... un pico... un cabo...! ¿Qué digo un cabo?... ¡es toda una península!»; curioso; «¿De qué os sirve esa nariz?, ¿de escritorio o guardáis en ella las tijeras?»; gracioso; «¿Tanto amáis a los pájaros que os preocupáis de ponerles esa alcándara para que se posen?»; truculento; «Cuando fumáis y el humo del tabaco sale por esa chimenea... ¿no gritan los vecinos; ¡fuego!, ¡fuego!?»; prevenido; «Tened mucho cuidado, porque ese peso os hará dar de narices contra el suelo», tierno; «Por favor, colocaros una sombrilla para que el sol no la marchite»; pedante; «Sólo un animal, al que Aristóteles llama hipocampelefantocamelos, tuvo debajo de la frente tanta carne y tanto hueso»; galante: «¿Qué hay, amigo? Ese garfio... ¿está de moda? Debe ser muy cómodo para colgar el sombrero»; enfático: «¡Oh, magistral nariz!, ¡ningún viento logrará! resfriarre!»; dramático; « ¡Es el mar Rojo cuando sangra!»; admirativo; « ¡Qué maravilla para un perfumista!»; lírico; «Vuestra nariz... ¿es una concha? ¿Sois vos un tritón?»; sencillo; «¿Cuándo se puede visitar ese monumento?»; respetuoso; Permitidme, caballero, que os felicite; ¡eso es lo que se llama tener una personalidad!»; campestre; ¿Que es eso una nariz?... ¿Cree usted que soy tan tonto?... ¡Es un nabo gigante o un melón pequeño!»; militar: «Apuntad con ese cañón a la caballería!»; práctico: «Si os admitiesen en la lotería, sería el premio gordo». Y para terminar, parodiando los lamentos de Píramo: « ¡Infeliz nariz, que destrozas la armonía del rostro de tu dueño!» Todo esto, poco más, es lo que hubierais dicho si tuvieseis ingenio o algunas letras. Pero de aquél no tenéis ni un átomo y de letras únicamente las cinco que forman la palabra «tonto». Además, si poseyeseis la imaginación necesaria para dedicarme, ante estas nobles galerías, todos esos piropos, no hubieseis articulado ni la cuarta parte de uno solo, porque, como yo sé piropearme mejor que nadie, no os lo hubiese permitido...".










